WhatsApp Business
Reservas, recordatorios, avisos de pedido y derivación de soporte sobre la plataforma oficial de WhatsApp para empresas, con un traspaso limpio a una persona en cuanto la conversación lo necesita.
Software y automatización a medida para empresas de diez a doscientas cincuenta personas, estén donde estén. Alcance cerrado, precio cerrado, entregado con el código fuente y la documentación.
Doce locales. Los clientes confirman, cambian o cancelan en el mismo chat que ya usan. Medido en el primer trimestre.
Sin cuentas que crear, sin guardar datos de tarjeta en ningún sitio y sin nada que el cliente tenga que instalar.
No es un catálogo de todo. Son los trabajos que se repiten en empresas de este tamaño, y los que merece la pena automatizar primero.
Reservas, recordatorios, avisos de pedido y derivación de soporte sobre la plataforma oficial de WhatsApp para empresas, con un traspaso limpio a una persona en cuanto la conversación lo necesita.
Doscientos currículums, un mes de facturas, una bandeja que nunca se vacía: leídos, clasificados y archivados mientras tú haces otra cosa. Una persona da el visto bueno antes de que nada quede guardado.
Una sola pantalla, con permisos, que sustituye la hoja de cálculo que editan cuatro personas a la vez.
Reservas, presupuestos, alta de clientes, intercambio de documentos. Alojado, monitorizado y tuyo.
La tarea manual que se repite —la exportación, la conciliación, el informe del lunes— funcionando sola y avisándote cuando no.
Cada entrada dice en qué punto está. Entregado significa terminado y funcionando para un cliente real. Todavía no entregado significa el mismo tipo de trabajo, que nadie ha encargado aún.
Los clientes confirman, cambian o cancelan en el mismo chat que ya usan. Las ausencias bajaron alrededor de un tercio en el primer trimestre. Construido sobre expressai.bot, la plataforma de asistente de WhatsApp que lo sostiene.
El cliente elige del menú del día, arma el pedido y lo envía directo a WhatsApp: sin cuentas, sin pasarela de pago y sin guardar datos de tarjeta en ningún sitio. miumarmitas.com
Entrada de currículums para selección · informes de producción y stock · planificación de turnos con exportación automática a nóminas.
Estancias, elementos, fases y fotografía en un solo sitio, en sustitución de tres hojas de cálculo que había que mantener a la vez a mano. El avance se expresa como subproyectos entregados sobre el total, de modo que la cifra se puede comprobar en lugar de tener que creerla. Desglose completo del proyecto
Qué quieres quitar de en medio, cada cuánto se ejecuta y quién lo toca. Con eso basta para responder.
En dos días laborables: un alcance con precio cerrado, o una explicación directa de por qué no encaja y qué sí encajaría.
Desde unos días para una automatización suelta hasta doce semanas para un desarrollo completo. Con el código fuente y la documentación en tu propiedad.
Tres paquetes cerrados, y uno para el trabajo que hay que definir antes de poder ponerle precio. Los cambios posteriores se facturan por horas, a un precio acordado de antemano: sin facturas sorpresa.
Una automatización concreta, de principio a fin.
Una primera versión funcionando, o automatización conectada a los sistemas que ya usas.
Varios sistemas o varias sedes conectados entre sí, con una hoja de ruta y no una entrega suelta.
Un sector con normas sobre dónde pueden vivir los datos, o un alcance demasiado particular para ponerle un número antes de hablar.
Porque el trabajo lleva menos horas que antes. La IA se encarga de la parte repetitiva —el trabajo de base, los primeros borradores, las comprobaciones rutinarias—, así que un proyecto que antes necesitaba un equipo de cuatro personas durante tres meses lo saca adelante un ingeniero sénior en semanas. El ahorro está en las horas, no en el nivel. La arquitectura se sigue decidiendo antes de escribir código, la seguridad se sigue revisando, el trabajo se sigue dejando lo bastante limpio como para que otro lo continúe, y se sigue comprobando antes de entregarlo. Estos precios quedan por debajo de lo que cobraría una agencia por el mismo alcance: por el margen que explican las horas, no por un margen que deba preocuparte.
La IA es una herramienta del proceso, igual que lo es una máquina en un taller. Está supervisada y dirigida por un ingeniero de software que lee cada línea, decide la estructura y responde de lo que se entrega. Nada llega a producción por el simple hecho de que un modelo lo haya generado. Si esa distinción no se mantuviera, el precio sería lo único que estarías comprando.
Sí, y es lo que le conviene a la mayoría. Todo lo entregado en basic se descuenta por completo: nunca pagas dos veces por el mismo código. Si subes de plan dentro de los tres primeros meses, pagas solo la diferencia entre los dos. Pasado ese plazo se presupuesta, porque construir en dos fases lleva más tiempo que construir una sola vez: otra ronda de alcance, despliegue y pruebas. Si estás en la nube, la mensualidad pasa a la tarifa del nuevo plan desde el mes en que entra el cambio.
El código fuente, la documentación y el derecho a hacer con ambos lo que quieras. Sin licencias, sin pago por usuario, sin pedir permiso para contratar a otra persona que lo cambie. Si lo alojas tú, no queda nada que pagar.
En casa si tus datos no pueden salir de la empresa. No hace falta una sala de servidores: puede funcionar en un ordenador o portátil que ya tengas. Que lo alojemos nosotros si prefieres no pensar en ello: cuesta más porque incluye el alojamiento, las copias de seguridad, las actualizaciones y alguien pendiente. La mayoría de las empresas de este tamaño prefieren que lo alojemos nosotros.
Tienes el código fuente y la documentación desde el primer día, y ambos están escritos para que otro desarrollador los recoja sin necesidad de presentaciones. La relación la tiene Red4Image, no una persona concreta, y un segundo ingeniero ya conoce el trabajo. Nada de esto depende de que alguien siga localizable para siempre.
Cada cuánto se ejecuta y quién lo toca. Con eso basta para responder. Tendrás respuesta en dos días laborables: o un alcance con precio cerrado, o una explicación directa de por qué no encaja y qué sí encajaría.